Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración. Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. Cuando este vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna. Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: —¡Míranos! El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo. —No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda! Hechos 3:1-6 NVI. Cuándo leemos este relató de hechos, notamos que hay un hombre con una necesidad innegable,pues desde que nacio su condición fué adversa y día tras dia esperaba a las puertas del templo poder recibir las sobras la limosna de quienes allí se congregaban. Ahora la pregunta seria: Porque esté hombre en su condición nunca ingreso al templo? para ser sanado para recibir ayuda espirit...